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Agustín Barrios Mangore, la biografía completa. Parte III


Parte 1, 2, 3, 4, 5

Parte 3

  1. Barrios y Segovia
  2. La Catedral: Una obra maestra
  3. Regreso al Paraguay
  4. Adiós a Buenos Aires

Barrios y Segovia

En Junio de 1920 Barrios volvió de Brasil a Montevideo. En aquel tiempo, Segovia estaba también en Montevideo ofreciendo conciertos. Los dos guitarristas nunca se encontraron durante las cinco semanas que ambos estuvieron en Uruguay. Eso tendría que esperar hasta el año siguiente, en Buenos Aires. Es interesante comparar el repertorio de ambos guitarristas en aquella época. Ambos incluían sus propias transcripciones de los clásicos (Bach, Beethoven, Chopin). Segovia incluía numerosas piezas de Sor y Tárrega, también tocaba música de Granados y Albéniz. Eso representaba el repertorio "moderno" de la época (aún no había conocido a Ponce, Tórroba y Villa-Lobos, quienes escribirían música especialmente para él). Barrios, aparte de los clásicos tocaba música española del siglo XIX, de Arcas, Paraga, Broca y Tárrega; también música de Latinoamericanos (Albano, García Tolsa).

La diferencia más notable es en el área de las composiciones originales. Las originales de Segovia eran solamente transcripciones de otros compositores. Barrios siempre incluía en su repertoria muchas de sus composiciones porque, como dijo, no había muchas obras escritas por otros que "lo inspiraran".

Finalmente en 1921, se encontraron en Buenos Aires. Fueron presentados por un amigo mutuo, luego de un concierto de Segovia. Un poco después, Barrios fue a visitar a Segovia en su residencia. Tocó la guitarra para el Maestro, quien se sintió muy complacido. Según Klinger, un biógrafo de Barrios: "Barrios tocó una cascada de gemas musicales para el gran Segovia quien estaba sorprendido... mejor aún: estaba atónito. Despúes de casi de dos horas el maestro lo felicita a Barrios. Había una pieza en particular que le gustó mucho y le indicó que la tocaría en sus conciertos. Barrios le regaló una copia original con una dedicación. Esta obra Segovia nunca la interpretó en un concierto. Lógicamente: si lo hubiera hecho, con las habilidades extraordinarias que poseía hubiera elevado a Barrios a una altura inaccesible, así perdiendo algo de su prestigio artístico."

Barrios (derecha) con su hermano Martín en Montevideo
Barrios in 1921



La obra con la que Segovia quedó encantado era La Catedral. En 1921, Segovia aún no estaba en la posición omnipotente que ocuparía en las décadas siguientes, es por eso que no aceptaba ninguna competición seria. Si hubiera sido sincero por lo menos hubiera programado en sus conciertos La Catedral y otras piezas, y también podría haberlo ayudado a arreglar conciertos en Europa y Estados Unidos. Muchos años más tarde, Barrios se daría cuenta que Segovia no era su amigo y diría sobre él que es "sordo en el corazón". Barrios reconocía la gran técnica de Segovia, pero no se consideraba inferior en ningún aspecto. Es más, se sentía orgulloso de algo que Segovia no tenía, su identidad de compositor, que requiere mucho más que la "mera" adquisición de virtuosismo físico.

La Catedral: una obra maestra

El 14 de Abril de 1921, Barrios dijo en una entrevista hecha por un periódico uruguayo: "Tanto como me lo ha permitido mi delicado estado de salud, he compuesto cinco obras para estos recitales. Considero al más importante, después del Vals de Primavera, de corte romántico, a La Catedral, que consiste de dos movimientos, un 'Andante Religioso' y un 'Allegro Solemne'."

Esta es la primera referencia a la que es indudablemente la obra más interpretado y oída de Barrios. Se inspiró por una una experiencia que tuvo al entrar a la Catedral de San José en Montevideo. El Andante con sus extensos acordes representa su impresión al escuchar un organista tocando Bach en la catedral. El Allegro representa su sensació al salir de aquella atmósfera espiritual y de paz, y vuelve a la calle, al mundo real, con las idas y venidas de la vida. Representa esto perfectamente con incesantes figuras de semicorcheas.

El tercer movimiento, el Preludio Saudade, lo agregaría muchos años más tarde.



El regreso al Paraguay

Durante 1922 Barrios viajó una vez más a Chile y a Brasil. Después de esto, volvió finalmente a su tierra natal el 21 de Agosto. Indudablemente tenía el deseo de establecerse permanentemente en Paraguay, pero pronto se daría cuenta que esto sería imposible.

El retorno de Barrios al Paraguay fue triunfal, no había conseguido grandes cantidades de dinero pero de todas formas era visto por sus compatriotas como uno de los mejores músicos del mundo.

Tocaría once conciertos en Asunción durante los ocho meses que estuvo allí. Este fue un timepo más que todo de bienvenida. De reencontrarse con todos aquellos que tuvieron su parte en su formación, y que ahora estaban orgullosos de lo que había logrado: Gustavo Sosa Escalada, Nicolino Pellegrini y Viriato Díaz Perez.

Intentaría hacer un concierto al aire libre en la Plaza Uruguaya, junto a sus hermanos que recitaban poesía. El evento fue un gran éxito, con una impresionante cantidad de público, multitudes se dirigían a la plaza para poder ver al clan Barrios. Después de las primeras presentaciones el evento perdió el control y Barrios tuvo que suspenderlo. No tenía buena acústica y el público hacía demasiado ruido.

El 26 de Abril de 1923 viaja a Rosario, Argentina, donde se quedó aproximadamente cinco meses. Allí estuvo viviendo con su amigo el profesor de guitarra Baptiste Almirón, cuya hija Lalyta era una niña prodigio en el instrumento que se convertiría en una de las más conocidas concertistas de guitarra de la Argentina.

Barrios le enseñó a Lalyta algunas de sus piezas originales, y quedó realmente sorprendido con la habilidad de la dotada artista. Luego declaró acerca de ella:

"Cualquier cosa que pueda decir acerca de esta niña, es poco, comparado con su enorme talento. Mi sorpresa no tuvo límites cuando, como si fuera lo más natural del mundo, con su sonrisa encantadora, empezó a tocar el Estudio No. 22 de Coste y la Canzoneta de Mendelssohn. Piezas difíciles hasta para los maestros, se volvían notas cristalinas a través del movimiento de sus ágiles dedos".

Durante los cinco meses que estudiaron juntos, Lalyta aprendió el Romance en Imitación al Violoncello, el Vals No. 4 y Contemplación.

Barrios también pasó gran parte de su tiempo en Rosario componiendo nuevas obras. Evidentemente fue un periodo muy productivo, por lo menos 17 obras datan de este.

Viajó un tiempo a Buenos Aires y Uruguay, donde tocó algunos conciertos. En Agosto de 1924 estaba de vuelta en el Paraguay. Tenía el deseo de establecer una escuela de música en el Paraguay, por lo que hizo una petición al gobierno pidiendo fondos. A pesar de que no era un hombre activo en la política, su inclinación era hacia el Partido Colorado, el cual estaba en oposición al partido gobernante el Liberal. Esto hizo que la negación a su petición no se haga esperar. Poco después dejó el Paraguay para siempre.

En 1925 estaba de nuevo en Uruguay con su amigo Luis Pasquet y también un tiempo con Borda y Pagola. Ofreció conciertos en Montevideo y pueblos del interior. Estuvo un año completo en Uruguay.



Una foto que Barrios le envió a su amigo Borda y Pagola en 1925
Barrios in 1925


Adiós a la indiferente Buenos Aires

Buenos Aires, la gran ciudad que le había prometido fama y fortuna había sido la que más lo había rechazado. Barrios estaba de vuelta allí en 1928. En Junio programó tres conciertos en el teatro La Argentina, de los cuales uno solo se concretaron, los otros dos fueron cancelados por falta de público. Muy disgustado por este fracaso, juró nunca más volver a la Argentina otra vez, algo que cumplió.

El público de Buenos aires lo había rechazado puramente por prejuicios, no aceptaban sus curdas de metal y su repertorio del siglo XIX. Para acentuar eso, Segovia también se encontraba en Buenos Aires, llenando teatros sin ningún inconveniente, presentando su repertorio "moderno", inlcuyendo música de Ponce, Tórroba, Turina, Tansman, etc.

Este rechazo fue un golpe muy fuerte para Barrios y yo creo que fue una de las razones por las que decidió cambiar su identidad por la de Nitsuga Mangore.

En 1929 dejó Buenos Aires y viajó a Brasil, donde dio conciertos en Pelotas, Sao Paulo y Rio de Janeiro. El público de Sao Paulo recibía muy gratamente su música. El 25 de Octubre de 1929 en el Teatro Municipal fue ofrecido un gran festival musical y literario para darle la despedida de la ciudad.

Durante este año también conoció a Gloria Sebán, quien sería su acompañante hasta su último día. Barrios la presentaba como su esposa, aunque no existe ninguna corroboración de que se hayan casado. Era una mujer práctica que se ocupaba de las necesidades materiales del día a día. No tenía educación musical y muchos pensaban que no estaba conciente de la genialidad de Barrios. Pero obviamente que lo amaba, porque se quedó con él durante los próximos catorce años.

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